Una de las obras
mejores y al mismo tiempo meno conocido del genio estadounidense que, en este
trabajo, mezcla perfectamente el melodrama a sus usuales sketches cómicos irresistibles.
La falta del sonido no limita para nada la potencia cómica de la película
gracias al increíble lenguaje corpóreo de Charlot.
La película ha
vencido un Óscar en el 1928. La fotografía es el único límite de una obra
óptima. De Chaplin es obviamente el guión, la dirección y las músicas, como en
todas sus películas.
Categories: Cine Clásico


0 comentarios:
Publicar un comentario