Steve Jobs es un
personaje que se quiere o se odia, sin medias medidas tal como Apple: hay quien
la define una simple moda y quién, en
cambio, la idólatra. Comprendemos, por lo tanto, la enorme dificultad
encontrada por el director Joshua Michael Stern en la realización de la
película dedicada al fundador de Apple, además de aquél advertido por Ashton
Kutcher, intérprete de un personaje todo otro que fácil.
A pesar de la
óptima interpretación de Kutcher, cuya parecido, los movimientos y las
expresiones del fundador de Apple son impresionantes, el guión tiene sin
embargo unas faltas bastante graves, omitiendo o desluciendo hechos públicos y
personales en realidad importantes de un punto de vista biográfico.
Incluso
poniéndose como objetivo aquel de contar la vida de Steve Jobs, la película se
demuestra en realidad principalmente válida en representar la historia de Apple,
entrelazándose con la complejidad de la vida y la personalidad del fundador de
la sociedad tecnológica. Las partes en que deberían emerger los elementos más
particulares de Jobs, en efectos, se cuentan con los dedos de una mano,
presentándose bastante superficiales a los ojos del espectador, como si
estuvieran allí solo a hacer de contorno a los que fueron los acontecimientos
que llevaron al nacimiento de Apple.
Lo esperaron
todos con ansiedad este biopic: Steve
Jobs, guste o no, ha sido el último héroe global, el último genio a haber
cambiado nuestra vida y nuestras costumbres.
La crítica
cinematográfica casi ha tronchado la película a la unanimidad
No era ciertamente
fácil comprimir la compleja vida profesional y privada de Steve Jobs en una
película de la duración de poco superior a dos horas.
Categories: CRÍTICAS
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