sábado, 7 de diciembre de 2013

Posted by jinson on 5:31 No comments
Steve Jobs es un personaje que se quiere o se odia, sin medias medidas tal como Apple: hay quien la define  una simple moda y quién, en cambio, la idólatra. Comprendemos, por lo tanto, la enorme dificultad encontrada por el director Joshua Michael Stern en la realización de la película dedicada al fundador de Apple, además de aquél advertido por Ashton Kutcher, intérprete de un personaje todo otro que fácil.
A pesar de la óptima interpretación de Kutcher, cuya parecido, los movimientos y las expresiones del fundador de Apple son impresionantes, el guión tiene sin embargo unas faltas bastante graves, omitiendo o desluciendo hechos públicos y personales en realidad importantes de un punto de vista biográfico.
Incluso poniéndose como objetivo aquel de contar la vida de Steve Jobs, la película se demuestra en realidad principalmente válida en representar la historia de Apple, entrelazándose con la complejidad de la vida y la personalidad del fundador de la sociedad tecnológica. Las partes en que deberían emerger los elementos más particulares de Jobs, en efectos, se cuentan con los dedos de una mano, presentándose bastante superficiales a los ojos del espectador, como si estuvieran allí solo a hacer de contorno a los que fueron los acontecimientos que llevaron al nacimiento de Apple.
Lo esperaron todos con ansiedad este biopic:  Steve Jobs, guste o no, ha sido el último héroe global, el último genio a haber cambiado nuestra vida y nuestras costumbres.
La crítica cinematográfica casi ha tronchado la película a la unanimidad

No era ciertamente fácil comprimir la compleja vida profesional y privada de Steve Jobs en una película de la duración de poco superior a dos horas.
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